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Climate and Energy

COP24: la justicia climática frente al carbón

By Florent Marcellesi , Joanna Flisowska

Las conversaciones sobre el clima de la COP24 en Katowice, Polonia, comenzarán el 2 de diciembre. Este año, las negociaciones siguen a una clara advertencia de la comunidad internacional de científicos climáticos, que destacó en el reciente informe del IPCC que se necesitan medidas urgentes para frenar el calentamiento global. Sin acción, el mundo se enfrenta a la sombría perspectiva de sucesos climáticos extremos y a una pérdida masiva de especies. Florent Marcellesi, eurodiputado de Equo en el grupo Verdes/ALE, y Joanna Flisowska, coordinadora de políticas de carbón en Climate Action Network Europe, discuten sobre la COP, la transición energética global y la dimensión de género del cambio climático.

Green European Journal: en cuestión de días, casi 200 países se reunirán en la ciudad polaca de Katowice, en el corazón de una región que vive de la minería del carbón, para tratar de finalizar los detalles de cómo se implementará el Acuerdo de París. La línea temporal para tomar medidas y limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 2 grados, preferiblemente a 1,5, ahora parece imposible. ¿Qué podemos esperar de estas negociaciones?

Joanna Flisowska: El objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados estaba en el acuerdo de París desde el principio. Pero con el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), se ha puesto de relieve la urgencia de actuar contra el cambio climático. El informe saca a la luz el impacto del cambio climático más allá del límite de 1,5 grados y muestra lo desastroso que será y su gran alcance.

Florent Marcellesi: El informe del IPCC es un punto de inflexión. Ahora podemos decir claramente que tenemos que ir más rápido y actuar con mayor ambición por dos razones principales. En primer lugar, las consecuencias drásticas si no actuamos. En España, desde ahora hasta finales de siglo, el suelo podría convertirse en un desierto y los españoles podrían terminar como refugiados climáticos. En segundo lugar, las oportunidades. Alcanzar el límite de 1,5 grados significaría que las personas vivirían vidas más saludables y se crearían nuevos y mejores empleos. El cambio climático tendrá consecuencias negativas para la economía y también para la identidad, las tradiciones y la cultura, ya que altera los estilos de vida. Pero debemos convertirlo en una oportunidad y actuar con compromiso para lograr los objetivos del acuerdo de París.

El informe del IPCC establece algunas vías potenciales para que el mundo estabilice el calentamiento global en 1,5 grados. Estos dependen de un esfuerzo sin precedentes para reducir el uso de combustibles fósiles, entre los cuales el carbón es una fuente particularmente alta de emisiones de carbono. ¿Cómo podemos hacer la transición del carbón a fuentes de energía limpia?

Joanna Flisowska: El camino a seguir es algo diferente dependiendo de si nos fijamos en la perspectiva global o en la de la UE. La UE debe considerar su contribución histórica al cambio climático de hoy y, por lo tanto, debe reducir las emisiones incluso más rápido que el resto del mundo. Según muchos estudios científicos, la forma más rápida y efectiva de mantenerse en la senda del grado y medio es eliminar el carbón para el 2030, a más tardar. Esta evaluación es cierta y es la razón por la cual los ambientalistas enfatizan que el carbón debe eliminarse gradualmente para que la UE reduzca sus emisiones de manera oportuna y rentable. La dependencia actual del carbón se puede superar mediante energías renovables, inversiones en eficiencia energética, almacenamiento y una mejor gestión de las redes eléctricas.

Florent Marcellesi: Estamos eliminando gradualmente el carbón por dos razones. La primera es por motivos económicos: el carbón no es rentable en este momento. Muchas plantas se están cerrando simplemente porque el carbón no puede competir con las energías renovables. Pero, en segundo lugar, necesitamos eliminar el carbón mucho antes de 2040 por razones ecológicas. El IPCC fue muy claro en ese punto y, para Europa, una eliminación gradual del carbón tiene que significar 2030 como muy tarde. En algunos países como España, las plantas de carbón deben cerrarse incluso antes de 2025.

“Coal is not profitable right now. Many plants are closing simply because it cannot compete with renewables.”

Sin embargo, este cambio tiene que ser una transición justa, sin que nadie se quede atrás y debe basarse en tres pilares. El primer pilar es apreciar el patrimonio y la tradición de estos trabajos. Las personas deben poder reconocer el valor del trabajo de su padre y su abuelo. En segundo lugar, tenemos que decirle a la gente que sí, que el carbón ha terminado, pero también que la energía renovable es el futuro y darles la visión y certeza de un futuro verde basado en nuevos empleos decentes. El tercer pilar es la participación. Tenemos que asegurarnos de que las comunidades locales y los trabajadores estén involucrados en esta transición y que también tenga en cuenta la perspectiva de género.

Campañas de la Red de Acción Climática para “más allá del carbón”. ¿Cómo le va a Europa con el carbón, particularmente en los grandes países contaminadores como Alemania y Polonia?

Joanna Flisowska: “Más allá del carbón” es una campaña europea liderada por ONGs que ha recibido apoyo en todo el continente. Su objetivo no es solo eliminar el carbón en la UE sino también en todo el continente. Dieciséis miembros de la UE ya son países libres de carbón o en vías de serlo en 2030 como muy tarde, muchos incluso antes. Vale la pena fijarse en los Países Bajos como un caso interesante. Aunque se abrieron centrales de carbón hace tan sólo dos años, los Países Bajos sigue comprometido con la eliminación del carbón para 2030. ¿Por qué? Porque llegaron a la conclusión de que dejar el carbón es la forma más rápida y económica de reducir las emisiones y alcanzar sus objetivos climáticos.

Ahora todos los ojos están puestos en Alemania y sus debates sobre la eliminación del carbón serán importantes para toda la UE. Es demasiado pronto para decir cuál será el resultado, pero nuestra posición es clara: Alemania debe mostrar algo de liderazgo y comprometerse con el objetivo ambicioso de eliminar del carbón.

En España, el gobierno acaba de acordar un marco para la transición de las regiones del carbón para 2027 con sindicatos y empresas …

Florent Marcellesi: Sí, hay buenas noticias desde España. El nuevo gobierno ha proporcionado cierto liderazgo que era necesario en esta transición. El gobierno logró hacer cambiar de opinión a los sindicatos escépticos acerca de esta transición, abriendo así el camino hacia un mundo descarbonizado. Sin embargo, creo que el camino español para deshacerse del carbón debe ser más rápido, especialmente teniendo en cuenta que no tenemos mucho de él. Solo quedan 3000 trabajadores en el sector del carbón en 15 plantas de tres regiones. Lo más tarde para España debería ser 2025 si queremos una eliminación gradual completa en Europa para 2030 y ser vistos como líderes por países como Polonia.

“16 miembros de la UE ya son países libres de carbón o en vías de serlo en 2030 como muy tarde, muchos incluso antes”

Como anfitrión de la COP24, ¿podría Katowice convertirse en un modelo para otras áreas mineras o de carbón a la hora de establecer políticas de transición?

Joanna Flisowska: Sí. Katowice y la región de Silesia tienen todas las herramientas para convertirse en un ejemplo, pero está claro que todavía no han llegado. Si bien la minería de carbón y las centrales eléctricas de carbón siguen siendo comunes, la industria de las energías renovables también está creciendo y Katowice sigue siendo una región industrial con muchas oportunidades de empleo.

Es importante saber que la región sufrió una transformación en los años noventa. La transición en ese entonces estaba mal porque carecía de una visión adecuada y no había ayuda para aquellas personas que perdieron sus empleos. En un corto período, 100.000 personas fueron despedidas de las minas de carbón en la Alta Silesia y, por supuesto, todavía se siente su impacto. Pero después de muchos años, la región se ha desarrollado y está de nuevo en pie. Alta Silesia es la región con la segunda tasa de desempleo más baja del país. Hoy en día, el desafío es comprometerse con una visión a largo plazo para la transición de energía limpia, lo que significa preparar con antelación un plan y una asistencia para los trabajadores.

¿Cuál es el papel de la Comisión Europea en la transición energética?

Florent Marcellesi: Enorme, la UE tiene una gran responsabilidad sobre las políticas energéticas y climáticas.

Miremos por ejemplo las subvenciones a los combustibles fósiles, por ejemplo, que deben terminar para asegurar una transición lo más ecológica posible. Una de las negociaciones y luchas en curso más importantes entre el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo es sobre los mecanismos por capacidad. Estos pagos se utilizan para mantener las centrales eléctricas funcionando cuando hay un pico de demanda de energía. Muchos países, como España o Polonia, los usan y Polonia quiere financiar plantas de carbón con este mecanismo. Sin este tipo de subsidios, las plantas no serían rentables.

Las políticas agrícolas también están estrechamente relacionadas con el clima y la energía y tendremos que ver si existe un compromiso con el Acuerdo de París en esta área política. La Política Agrícola Común de la UE representa el 30% del presupuesto de la UE y una gran parte del total de las emisiones de CO2 proviene de la agricultura y la producción de carne.

Joanna Flisowska: Acerca de los mecanismos por capacidad, los países argumentan que necesitan este financiamiento para asegurar el suministro de energía, pero el hecho es que la energía es más necesaria durante las olas de calor o las heladas invernales, precisamente cuando las plantas de carbón no están en marcha. Las plantas de carbón necesitan agua para enfriar sus unidades y el agua escasea tanto durante las olas de calor como en los inviernos muy fríos. En Rumanía y Grecia, también hemos visto interrupciones en las plantas debido al carbón congelado. Si queremos garantizar la seguridad del suministro, claramente el carbón no es la fuente de energía a la que hay que recurrir. Para las olas de calor, la solución obvia es aumentar la producción de energía solar. De hecho, incluso el ministro de energía polaco ha admitido que el país tiene que aumentar la capacidad solar para contribuir al suministro de energía durante el verano.

¿Son suficientes los objetivos actuales de energía renovable y emisiones de vehículos establecidos por la UE?

Florent Marcellesi: En cuanto a las energías renovables y la eficiencia energética, los últimos acuerdos nos llevarán a un 45% de reducción de emisiones de CO2 para 2030 y eso no es suficiente. Es mejor que antes, pero el informe del IPCC fue claro al decir que se necesita mucho más para frenar el aumento de la temperatura. El Parlamento Europeo está pidiendo una reducción del 55% para mantenerse en línea con el grado y medio. Veamos si la COP24 puede alcanzarla porque en la UE todavía estamos utilizando las cifras acordadas antes de la firma del acuerdo de París y ahora es el momento de actualizarlas. La UE no está en vías de reducir las emisiones de manera que se evite un aumento de 1,5 grados, ni siquiera de 2 grados. Nos dirigimos más o menos a un aumento de 3 grados.

“La UE no está en vías de reducir las emisiones de manera que se evite un aumento de 1,5 grados, ni siquiera de 2 grados.”

Joanna Flisowska: Necesitamos una estrategia a largo plazo más ambiciosa para alcanzar el nivel cero de las emisiones de efecto invernadero en la UE, como muy tarde en 2040, y asegurar el liderazgo de la UE en la escena internacional. Eso significa reducir las emisiones antes de lo previsto inicialmente y aumentar los objetivos de 2030. Desde nuestro punto de vista, una reducción del 55% de las emisiones no sería suficiente, pero al menos sería un paso en la dirección correcta y lo mínimo para que la UE pueda decir que sigue liderando la acción climática. Porque en este momento, la UE se está quedando por detrás de algunas regiones y países del mundo.

¿Por detrás de qué regiones se está quedando la UE?

Joanna Flisowska: En los Estados Unidos hay diferencias entre el nivel federal, las ciudades y los estados. A pesar de las promesas de Donald Trump de reactivar la industria, la eliminación gradual del carbón continúa en los EE. UU. Los operadores están cerrando las instalaciones de carbón y la producción de energía de carbón está disminuyendo a medida que es reemplazada en gran escala por energías renovables.

Florent Marcellesi: Las emisiones en Europa están aumentando nuevamente y esto es un problema. Además, muchas emisiones solo se están trasladando a otros países, por lo que, si nos fijamos en el panorama general, es correcto decir que la UE no está cumpliendo como debería. Nuestras reducciones de emisiones anteriores se debieron a crisis, no a políticas proactivas. La UE tiene que pasar de la narrativa que dice que somos los mejores del mundo y demostrarlo a través de políticas valientes basadas en energías renovables, reducción del consumo energético y eficiencia.
Para introducir otro aspecto, el plan de acción sobre género y cambio climático firmado en la COP23 en Bonn tenía dos elementos principales: las mujeres y el clima y el lugar de las mujeres en las negociaciones sobre el clima. ¿Estará presente la perspectiva de género en la COP24 en Katowice?

Florent Marcellesi: Todas las cifras muestran que los hombres han predominado en las recientes negociaciones de la COP. Sin embargo, la buena noticia de esa COP23 fue que todos los países aprobaron los primeros planes de género de acción climática y ahora tenemos que ponerlo en práctica y ver delegaciones paritarias en Katowice. Necesitamos más mujeres que sean parte de las negociaciones sobre el clima. No es solo un problema de igualdad en la representación, el cambio climático afecta a las mujeres mucho más que a los hombres. El 80 por ciento de los refugiados climáticos son mujeres y ellas son las más afectadas por las olas de calor, como en Francia en 2003, y por los desastres naturales, como el huracán Katrina en 2005.

Además, debemos considerar las diferencias entre mujeres y hombres en términos de sus roles en la sociedad y de sus patrones de consumo. Los hombres tienden a tener huellas de carbono más altas que las mujeres. Por ejemplo, los hombres cogen el coche más que las mujeres, mientras que las mujeres usan más el transporte público. Es necesario un cambio cultural.

Joanna Flisowska: En Katowice habrá un panel de género organizado por las Naciones Unidas y recientemente se adoptó una herramienta orientativa para guiar las contribuciones determinadas a nivel nacional, es decir, para el plan climático de cada país. La herramienta invita a las partes a proporcionar información sobre el impacto de género de las políticas y establecer principios para el proceso de planificación. La ONU ya está presionando para incluir este aspecto de género en los documentos formales que salen de las conversaciones.

¿Cómo debería la UE y las instituciones internacionales fomentar la participación de las mujeres en la transición climática y en la formulación de políticas?

Joanna Flisowska: La participación total debe ser alentada. La transición a nuevas tecnologías limpias es una oportunidad para que las mujeres superen la brecha de género que está muy presente en sectores tradicionales como la minería del carbón o la industria. También es una oportunidad para aumentar la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y en el mercado laboral.

Florent Marcellesi: Tenemos que aumentar la participación de las mujeres en todos los sectores, tanto en la economía como en la política. Y al mismo tiempo, también tenemos que cambiar los valores. Si realmente queremos la igualdad, tenemos que cambiar a las mujeres, a los hombres y los roles tradicionales atribuidos por la cultura. ¿Debería ser la visión de un niño pequeño tener un automóvil y comer mucha carne? No, por el contrario, es tener una vida sostenible basada en el cuidado, las personas, la naturaleza … No estamos aquí para dominar el medio ambiente, estamos aquí para ofrecerlo de manera sostenible a nuestros hijos y nietos.

En resumen, ¿es posible una economía con cero emisiones para 2050? ¿Al menos en la UE?

Joanna Flisowska: Absolutamente. Incluso antes, es una necesidad. Definitivamente, necesitamos una acción climática audaz y un liderazgo real por parte de la UE.

Florent Marcellesi: Sí. Necesitamos liderazgo político y liderazgo de la sociedad civil. Pero con estos dos ingredientes, podemos hacerlo para 2050.

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