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Democracy

La explosión de Podemos y el límite de los calificativos apresurados

By Juan Behrend

La lista de calificativos que provocan las últimas encuestas (varias de las cuales colocan a Podemos con su líder Pablo Iglesias por delante del PPE y del PSOE),  es larga y contradictoria. Populistas, demagogos son expresiones comunes. Algunos ubican el movimiento en el centro, otras a la izquierda, ciertos califican Podemos de socialdemócratas encubiertos otros en cambio lo ven como una fuerza anti-socialdemócrata o incluso de extrema izquierda.

Algunos nos explican que se trata de un proyecto creado por una cúpula intelectual cerrada y conspirativa, otros lo imaginan como  inspirado en el chavismo o simplemente decidieron que se trata de un caballo de Troya de Izquierda Unida o incluso del propio PSOE para aprovecharse del vació político dejado por la debacle del socialismo español. Algunos van tan lejos que se dedican a encontrar analogías entre Podemos y Zyriza, el nuevo partido de izquierda alternativa griega, dirigido por Alexis Tsipras, con Melanchon y su Front de Gauche (aunque su composición resulta más compleja)  o la también la nueva izquierda eslovena, Zdruzena Lerica, el tercer partido más popular del país dirigido por Luka Mesec ), y ven en los mismos la contrapartida propia del sud de Europa al estallido de ciertos movimientos de extrema derecha en los países del Norte dado que en ambos casos ejercen una fuerte atracción sobre los votos de protesta.

El recurso apresurado a calificativos más o menos acertados es una forma de exorcizar el desconcierto o la inquietud que provoca el surgimiento de un fenómeno nuevo y desconocido que cuestiona y desafía nuestros modelos explicativos clásicos así como nuestras expectativas corrientes. Ponerle nombre a las cosas es un ejercicio para domesticar y controlar lo que escapa a las categorías de nuestra percepción, es poner lo inesperado en una jaula con la esperanza de que sea inofensivo. No faltan por cierto quienes en vez de calificativos y jaulas, prefieren jugar al avestruz y enterrar sus cabezas en la arena a fin de ignorar lo que está sucediendo. Algunos van tan lejos que se divierten adjudicando nombres y calificativos a este nuevo movimiento político,  como si se tratara de un juego. Cualquiera de estas actitudes es un grave error, sobre todo cuando se trata de un movimiento político como el nuestro que intenta influir en la vida política de España y de Europa. Lo que sucede en España y en los principales países del sud de Europa tiene una gravitación clave en el concierto de la Unión.

Sobre todo a partir del surgimiento de Podemos y el reguero de fuego de adhesiones que ha generado en España (téngase en cuenta que en pocos meses Podemos ha superado los 200.000 miembros), es urgente que los Verdes en España y en todo la Unión intentemos comprender este fenómeno político a fin de poder lanzar una discusión profunda acerca de la actitud a adoptar frente al mismo. A fin de contribuir a este debate he creído oportuno presentar algunas consideraciones, que intentan ir más allá de los epítetos y los calificativos superficiales.

La corrupción

Quisiera comenzar con una cita de Pablo Iglesias, el líder carismático de Podemos,  tomada de su entrevista publicada en la Revista Sin Permiso dedicada a uno de sus temas más importantes, la corrupción:

“Podemos es el resultado de la descomposición política del régimen del 78 y quizás una de las expresiones más claras de esa descomposición sea la corrupción, que está teniendo en las últimas semanas una serie de explosiones que están colocando contra las cuerdas a los partidos de la casta, se llamen Convergencia i Unio, Partido Socialista Español o Partido Popular”

Para comprender bien que es lo que Pablo Iglesias y su gente entiende por lucha contra la corrupción hay que tener en cuenta que para ellos, la corrupción es un fenómeno ligado con el sistema de gobierno y de organización de la economía. Como diría Pablo Iglesias, “no es un problema de una proliferación masiva de manzanas podridas en los partidos que se han repartido el poder”, para él se trata de un fenómeno estructural.

“Creo que es un problema del diseño del sistema económico y el modelo de desarrollo español. Yo digo que para entender la corrupción hay que entender la liberalización del suelo de José Maria Aznar” agrega Pablo Iglesias en el mismo interview. Quizás convenga añadir que para Podemos la corrupción de la elite o como ellos dicen “de la casta” no es reducible a un problema de corrupción generalizada de la sociedad española. Para ellos “la casta” no es ni puede ser considerada como un reflejo de la sociedad española.

La desigualdad

Otro aspecto clave de la programática de Podemos es la desigualdad. “La desigualdad” nos dice Iglesias, “es la autopista directa hacia la ineficiencia económica”. Para ellos la lucha contra la desigualdad  no es tanto un problema moral como un problema social y económico: “las sociedades más presentables, más avanzadas, son las sociedades menos desiguales” afirman. En este contexto critican muy fuertemente la legislación (por otra parte considerada violatoria de los principios humanitarios por la Corte de Justicia Europea)  y las decisiones judiciales que llevan a los desahucios y desalojos forzados de quienes no estén en condiciones de pagar las hipotecas tal como los bancos lo exigen. Al mismo tiempo critican el aumento del IVA sobre todo en lo que respecta su aplicación a los artículos de consumo y de primera necesidad. A la pregunta si su política no constituye una amenaza para el sistema, Pablo Iglesias se contenta con responder, que los que amenazan el sistema son los que quieren desmantelar los sistemas previsionales y los servicios públicos y los que aplican la violencia a quienes se oponen a ello.

¿De derecha, centro o izquierdas?

 Al mismo tiempo que sus dirigentes se resisten a tomar una clara posición dentro de un supuesto espectro político de izquierda y derecha, rechazan enfáticamente cualquier intento de posicionarlos al centro, al mismo tiempo que no niegan que los dirigentes actuales de Podemos provienen mayoritariamente de la izquierda, muchos de Izquierda Unida. En todo caso en vez de la dialéctica derecha-izquierda prefieren que se les considere como  representativos de las preocupaciones de las clases medias y de los sectores más bajos de la sociedad. A título de prueba para demostrar que el esquema derecha-izquierda no funciona, argumentan que las encuestas indican que entre los votantes que los apoyaron durante las elecciones europeas se observa una presencia equiparable de electores provenientes del PPE (17%) y de Izquierda Unida.

La democracia y la ecologia

En todas sus declaraciones hacen hincapié en la necesidad de profundizar la democracia, tornarla más participativa al tiempo que conceden una gran importancia a la movilización ciudadana. Se ven a sí mismos como un producto directo del movimiento de los indignados y otras experiencias similares.

En su programa para las elecciones europeas, proponen una “moratoria” para la energía nuclear. El significado preciso de esta propuesta necesita ser aclarado. ¿Por ejemplo, cual es la relación entre moratoria y desmantelamiento?

Con respecto a sus posiciones sobre el medio ambiente, de acuerdo con la plataforma electoral presentada para las elecciones europeas, se trata de un enfoque conservacionista y fuertemente orientado a la mitigación de la emisión de CO2. Al mismo tiempo el nexo con la indispensable economía verde y una política de eficiencia energética radical no aparece, al menos en forma clara. En todo caso se declaran contra el gas de quiste y la introducción de plantas genéticamente manipuladas en la agricultura.

La política Europea

Respecto a su política europea no resulta simple establecer una línea clara. Los puntos más netos de su política europea son los siguientes: crítica y rechazo al Tratado de Maastricht, una crítica dura de la política de austeridad y a favor de una política de inversiones,  exigen la renegociación de la deuda exterior española (siguiendo el ejemplo de ciertos países latinoamericanos y distinguiendo lo que llaman la “deuda legítima” de la “ilegitima” sin que se hallan pronunciado sobre que entienden al respecto). En relación al Euro, al menos a primera vista, sus declaraciones son sumamente ambiguas aunque el tenor va en la dirección a una salida del euro. Critican fuertemente su opacidad y su creciente influencia. Al menos si no hay un cambio radical de las reglas que rigen el Bance Central Europeo. De sus pronunciamientos públicos recientes, puede deducirse una inclinación a tesis tales como la de un euro del norte y uno del sur, o de una nueva moneda que puede llamarse Euro pero establecido sobre bases más democráticas.

Paradójicamente, quizás como un resultado del complejo proceso de aprobación a la membrecía de la Otan,  existen algunas declaraciones de Pablo Iglesias  favorables a una cooperación más estrecha a nivel militar entre los países europeos al punto de  no descartar el desarrollo de una fuerza militar común cuya existencia permitiría a la Unión a tomar distancio de la OTAN.

Politica internacional

En cuanto a la política internacional se los ve muy críticos de la política internacional de los EEUU y de Occidente en general. Más en particular, critica a los gobiernos europeos de haber entregado la política exterior de la Union a los EEUU.  El ejemplo más clásico es según él Israel. Pablo Iglesias se expresó claramente contra la intervención militar en Libia y la consideró como una medida extremadamente hipócrita detrás de la cual no ve otra cosa que el intento de los EEUU y sus aliados de impedir que países como Rusia, China y otros obtengan licencias de explotación de petroleo que pertenecían a empresas occidentales. Al mismo tiempo que critica la política internacional occidental, no cierra las puertas a que en ciertas circunstancias muy particulares, puede resultar necesario el armamento y el ejército para asegurar la paz como si no excluyera taxativamente la necesidad de intervenciones humanitarias como último recurso. Respecto a la política respecto al conflicto en Ucrania, al tiempo que manifiesta que no tiene ninguna simpatía por Putin, no se pronuncia claramente sobre las sanciones y critica una la política de “presión” que ejerce la EU respecto de ese país, probablemente inspirado en una amalgama entre la política de la Union Europea y la de la OTAN.

Finalmente…

Es muy notoria la presencia en sus concepciones de ciertos aspectos de las experiencias de los gobiernos latinoamericanos y sus políticas económicas heterodoxas. A mi modo de ver, esta inspiración se basa en una suerte de mistificación de la situación de los países de esa región (aunque en sus declaraciones recientes se nota una prudencia mucho más acentuada cuando se trata de evaluar lo que sucede por ejemplo en Venezuela) y en resumidas cuentas se reduce a una declaración de simpatías genéricas por algunos puntos propias de ciertos regímenes de la a

América Hispánica: revisión de la deuda, control público de los sectores minero-energéticos y otros sectores como el transporte, las comunicaciones, etc., una política monetaria laxista destinada a promover el consumo, rechazo a seguir los consejos del FMI y del Banco Mundial, oposición a la política comercial de los EEUU en la región, etc.

Algunas conclusiones preliminares:

El tsunami político representado por el arrollador surgimiento de Podemos no dejó intocado a ninguna de las fuerzas de centro izquierda. De acuerdo a algunos comentarios,  Izquierda Unida habría quedo reducido a la mitad, la gangrena también es fuerte en caso del PSOE y otros.  Para ver cómo hacer frente a este desafío Izquierda Unida recurrió a la designación de una nueva dirección, descartando la vieja guardia. Equo calcula que un 20% de sus electores fueron absorbidos o arriesgan serlo por Podemos, lo mismo aunque tal vez en una medida menor se puede decir de ICV. En cinco meses tienen lugar las elecciones locales y dentro de un año,  elecciones legislativas. El desafío de la nueva situación para los partidos ecologistas de España miembros del Partido Verde Europeo es enorme. La definición de la línea política a seguir es una tarea muy delicada. En todo caso, en la medida que el caso español tiene similitudes importantes al menos con lo que sucede en Grecia, pero quizás más en general con lo ocurre en el Sud de Europa, la discusión acerca de cómo comportarnos frente a estas evoluciones recientes, nos toca y de hecho compete a todos. La urgencia resulta aún más comprensiva si se tiene en cuenta que en no se puede excluir que en no mucho tiempo más alguna de estas fuerzas asuma responsabilidades gubernamentales.

 ¿Cuáles son los temas a tocar?

  • La rapidez del fenómeno que tomó por sorpresa a sus iniciadores, los periodistas, a los analistas políticos de todos los bordes y a los partidos tradicionales y menos tradicionales, hace que las especulaciones acerca de la verdadera naturaleza de Podemos, florezcan con una vitalidad extraordinaria. Los adjetivos se multiplican: Podemos así sería una fuerza demagógica, populista, a veces de centro, otras de izquierda, socialdemócrata y anti-socialdemócrata, un proyecto creado por una cúpula intelectual cerrada y conspirativa, un proyecto inspirado en el chavismo, un caballo de Troya de Izquierda Unida o incluso del propio PSOE. Algunos se dedican a encontrar analogías entre Podemos y M5S de Bepe Grillo de italiana confección, otros lo identifican con Tsiritza, el nuevo partido de izquierda alternativa griega, dirigido por Tsipras. Y no faltan los que ven estos tres movimientos al que debería sumarse también la nueva izquierda Eslovena, como la contrapartida propia del sud de Europa al estallido de los movimientos de extrema derecha en los países del Norte en la que convergen los votos de protesta.
  • Pero entonces, de que se trata, ¿de un análisis o más bien de abordar las posible implicaciones políticas que la emergencia de estos movimientos trae aparejada? La primera evidencia es que al menos en los países mencionados el bipartidismo tradicional se halla ha sido puesto en crisis por la emergencia de estos nuevos movimientos.
  • La segunda conclusión es que la emergencia de los mismo ha puesto en graves aprietos tanto a la socialdemocracia tradicional, como si su misión fuese la de confirmar la tésis de Norberto Bobio, para quien la caída del muro de Berlin no solo trajo consigo la desaparición del comunismo tal como lo conocimos en la época soviética sino también de la Socialdemocracia europea, la contrapartida Occidental del comunismo estatal que se acaba implosionar.
  • Pero creo que el meollo de la cuestión es advertir al “verdaje” reaccionar ante este fenómeno de un modo simplista, conservador, temeroso, tipo avestruz y de meter la cabeza en la arena, tratando de ignorar lo que sucede, y de minimizar el fenómeno esperando que el globo se desinfle rápido, de manera que de las cenizas vuelva a renacer impertérrito nuestro pequeño y acogedor grupo, con sus litigios habituales, sus costumbres adquiridas durante años, sus rituales tan conocidos y cómodos.

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