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Politics

Después de las elecciones europeas

By Manuel Müller

Con las elecciones a nuestras espaldas, ¿Qué tipo de Parlamento Europeo nos espera? Los resultados dilucidan un cuadro fragmentado, con pérdidas de debilitamiento significativo del centro a favor de una mayor radicalidad de la derecha y de la izquierda.

Los ciudadanos y ciudadanas europeas ya han hablado. Sin embargo, tendremos que esperar algo más  para conocer el balance exacto de poder entre los grupos políticos que serán constituidos en el Parlamento. Nuevos partidos nacionales han irrumpido por primera vez a nivel europeo y ahora deben comenzar las negociaciones para formar parte del grupo parlamentario con el que sienten mayor afinidad política. Por otro lado, hay partidos que ya se encontraban en el Parlamento y que no se sienten lo suficientemente cómodos como para continuar en el grupo donde han estado hasta ahora, y contemplan la posibilidad de cambiar.

Y por último, hay dos organizaciones: una situada a la derecha, de carácter populista Europa de la Libertad y la Democracia (ELD o EFD, del inglés Europe of Freedom and Democracy) y otra a la extrema derecha la Alianza Europea por la Libertad (EAF sus siglas en inglés, European Alliance for Freedom) a las cuales les gustaría constituirse como grupo parlamentario propio, pero que hasta ahora no han conseguido las condiciones necesarias previstas en el reglamento interno del Parlamento (en cada grupo debe haber un mínimo de 25 eurodiputados procedentes de al menos el 25% de los Estados miembros) para poder hacerlo. Por lo tanto, estas organizaciones están obligadas en los próximos días, a ir en búsqueda de nuevos miembros para poder formar grupo parlamentario.

Aunque si bien es cierto que algunas organizaciones ya tienen más o menos claro dónde se situarán; no podemos hacer una declaración firme sobré cómo será la composición del futuro Parlamento Europeo.

PRIMERO: EL PPE PIERDE; PERO SIGUE SIENDO EL PARTIDO MÁS FUERTE

El Partido Popular Europeo (PPE) es el gran perdedor de estas elecciones: los Democristianos han visto desplomarse el número de eurodiputados, de 274 a 210. El partido que ha dominado, hasta el momento, todas las instituciones europeas, sigue siendo la mayor fuerza política, pero sólo en 13 de los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Sus pérdidas son particularmente graves en los países más grandes de Europa como: Alemania, Francia, Italia y España, en los que el PPE pierde 46 de sus miembros. Probablemente, la razón principal que ha causado este descontento sea la crisis del Euro y la gestión llevada a cabo por los líderes europeos.

Sin embargo, el Partido Popular Europeo es también el principal ganador de las elecciones: después de la gran cantidad de sondeos preelectorales que habían pronosticado unos resultados muy ajustados con el Partido Socialista Europeo (PSE), el PPE logró claramente aferrarse en su posición como grupo más numeroso en el Parlamento. Pese a que los socialistas obtuvieron un incremento significativo en Alemania, Reino Unido, y sobre todo en Italia; sin embargo, no lograron posicionarse como alternativa clara, y las pérdidas en España, Grecia y otros países más pequeños han dado como resultado la pérdida de varios asientos parlamentarios socialistas. De no recoger a algunos de los nuevos partidos que entran en el Parlamento, el grupo disminuirá de los 195 a los 191 escaños.

Esta clara ventaja del PPE ayuda, principalmente, a una sola persona: al demócrata-cristiano Jean-Claude Juncker (CSV / PPE), que puede reafirmar su derecho al cargo como Presidente de la Comisión Europea. En la noche electoral, su rival socialista, Martin Schulz (SPD / PSE) se apresuró a subrayar que para la elección del Presidente de la Comisión no es absolutamente necesario tener que formar parte del grupo más fuerte, sino más bien alcanzar la mayoría absoluta de los diputados. Sin embargo, las posibilidades de que se dé una mayoría sin las que esté presente el PPE no parecen muy probables.

El círculo interior del gráfico muestra la composición del Parlamento Europeo hasta el momento, el círculo exterior, los resultados de las elecciones 2014.

SEGUNDO: EL CAMBIO ESPERADO DE LA IZQUIERDA (CASI) NO SE MATERIALIZA

Por todos es conocido que la mayoría de las decisiones en el Parlamento Europeo (ya sean legislativas o personales, tales como la elección de la Comisión) son tomadas de manera informal por medio de una “gran coalición” de los partidos mayoritarios: PPE y PSE. En algunos casos, sin embargo, otras mayorías también tuvieron lugar como es la llevada a cabo por la “alianza de centro- derecha” es decir la unión del PPE, ALDE (Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa) y GCRE (Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos); o la “alianza de centro- izquierda”: PSE, ALDE y los Verdes-ALE y GUE/NGL (Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica). Hasta ahora, esta alianza de centro-izquierda ha carecido de una mayoría consolidada puesto que estos cuatro grupos en su conjunto controlan, únicamente, 372 escaños de un total de 766, de tal manera que siempre han dependido del apoyo de diputados No Inscritos o de aquellos disidentes de otros grupos para poder lograr sus objetivos.

Antes de las elecciones, muchas encuestas indicaban que esta situación podría invertirse en el nuevo Parlamento como parece haberse dado, el centro-izquierda podría obtener una estrecha, pero simple mayoría. De hecho, GUE/NGL ha crecido fuertemente en estas elecciones europeas, su éxito se debe en particular a la crisis que está azotando a países como España, Grecia e Italia, que les ha permitido aumentar de los 35 a 53 escaños. Y a pesar de algunas pérdidas significativas por ejemplo en Francia, los Verdes-ALE también han logrado mantenerse bien pasando de 58 escaños a los 50. A su vez, sin embargo, ALDE ha experimentado un dramático desplome en Alemania y Gran Bretaña,  descendiendo  de 83 a 66 miembros. En general, por lo tanto, los grupos de centro-izquierda ocupan 360 de los 751 escaños – y seguirán dependiendo de los miembros No Inscritos para poder formar una mayoría.

TERCERO: RADICALIZACIÓN DE LA DERECHA

Una tercera tendencia de estas elecciones y que ha sido ampliamente discutida en los medios de comunicación, es el auge de euroescepticismo y de los partidos situados  a la derecha.  De manera general, si miramos a la derecha, este auge no impresiona en exceso. Mientras que los partidos situados a la derecha del PPE celebran que de 99 escaños, ahora, pasarán a ser 131. Más importante, es la radicalización que está teniendo lugar dentro de este espectro de la derecha. Mientras que los conservadores europeos (GCRE) han perdido alguno de sus asientos (de 57 pasarán a tener 44), los populistas y euroescépticos, EFD, han crecido (de 31 a 33),  principalmente por el éxito del partido británico UKIP.

Sin embargo, el mayor éxito viene de la mano del partido de extrema derecha EAF, el que en la anterior legislatura obtuvo 11 miembros en el Parlamento y no pudo constituir su propio grupo parlamentario. En cambio ahora, la victoria del Frente Nacional (FN) francés ha logrado elevar el grupo de la extrema derecha en el Parlamento Europeo hasta los 38 representantes y que les impulsará a ser el nuevo punto de referencia del lado derecho del Parlamento. Pero tal y como hemos mencionado anteriormente, ambos partidos (EFD y EAF) han de lograr unir a más fuerzas si es que desean constituirse como grupos parlamentarios. Para lograrlo, probablemente negocien con  los distintos partidos situados a la derecha que han entrado por primera vez al Parlamento, como es el alemán AfD o el partido polaco KNP. Estos nuevos partidos de derecha controlarán 16 escaños en el nuevo Parlamento.

Sin embargo, el  impacto de este cambio hacia la derecha parece estar algo limitado. En el pasado, tanto los miembros de EFD y EAF que participaron en las sesiones plenarias y diferentes comités parlamentarios lo hicieron significativamente con menor frecuencia, menor consistencia interna y disciplina de partido que otros miembros que forman parte de otros grupos parlamentarios. Además, el PPE parece no estar dispuesto a inclinarse a cooperar con los nacionalistas radicales y anti-europeos, es por ello que resulta difícil imaginar que los partidos de derecha jueguen un rol significante como mayoría en el  Parlamento.

CUARTO: GRAN CANTIDAD DE MIEMBOS NO-ADSCRITOS

No sólo la izquierda GUE / NGL y la derecha EAF han registrado un crecimiento impresionante en estas elecciones europeas; también el número de “los eurodiputados no inscritos” ha aumentado de  22 a 50. En esta agrupación se encuentran los partidos de la derecha más extrema (como el Movimiento por una Hungría Mejor o el NPD alemán), así como partidos monotemáticos  (el PVDD holandés o el FI sueco), los movimientos de protesta (el Movimiento italiano 5 Estrellas (M5S) o el BBZ búlgaro), así como algunos partidos que no tienen una forma clara dentro del sistema de partidos europeo, como es el español UPyD, el FW alemán o el griego Potami.

Algunos de estos partidos son bastante propensos a unirse en las próximas semanas a alguno de los grupos parlamentarios ya existentes. Pero por lo general, es probable que en el nuevo Parlamento haya un grupo mucho más grande y más variado de los miembros No Inscritos que en la anterior legislatura – esto se debe principalmente al éxito de M5S, pero también a la decisión del  Tribunal Constitucional Federal alemán, que hace unos meses, en un fallo muy controvertido, abolió la barrera electoral del 3 %  de los votos para entrar en el Parlamento Europeo, y allanó el camino a que siete partidos muy pequeños entren por primera vez a formar parte de la Eurocámara

Seis: Después de todo, el resultado

Para acabar con otro apunte positivo, por primera vez, el resultado de las Elecciones Europeas fue un poco más elevado que en las últimas. Después de que participara un 43% de los electores en 2009, ahora se ha estabilizado en un 43,1%, lo que no es razón para entusiasmarse, pero aumenta la esperanza de revertir la tendencia.

Particularmente, la participación fue muy elevada en Grecia y Alemania, probablemente por dos razones. La primera, porque en los últimos años ambos países se han focalizado en la crisis de la Eurozona: Grecia como el país más afectado económicamente, y Alemania como el principal líder y como el poder dominante del Consejo Europeo. Por eso, hubo un intense debate público sobre política europea en ambos países, lo que permitió a los ciudadanos tener mayor conocimiento de lo que estaba en juego en estas elecciones.

Siete: el candidato a la Presidencia de la Comisión Europea

Además, Alemania y Grecia son los países de origen de Martin Schulz y Alexis Tsipras, los candidatos del Partido Socialista Europeo y de la Izquierda Europea respectivamente. De hecho, según las encuestas post electorales, más de un 76% de los votantes alemanes del SPD indicaron que Schulz era la mayor razón de su decisión. De este modo, la estrategia de personalizar las elecciones europeas designando un candidato a la Presidencia de la Comisión parece que ha funcionado y ha ayudado a movilizar ciudadanos que de otra manera estarían desinteresados, sin embargo esto solo funciona en los países de origen de los candidatos (en Luxemburgo y Bélgica, países de origen de Jean-Claude Juncker y del candidato de ALDE Guy Verhofstad, donde el voto es obligatorio, y la participación es regularmente de 90%).

Por consiguiente, el gran desafío del futuro será europeizar el proceso de los candidatos a la Unión- el hecho que en muchos países el debate paneuropeo televisado entre los candidatos fuera emitido solo por canales temáticos, no fue de mucha ayuda. El hecho de que muchos líderes, especialmente la poderosa Angela Merkel (CDU/PPE), repetidamente puso en cuestión la conexión entre las elecciones europeas y la designación del presidente de la Comisión. Pero esta elección aún no está terminada. En las próximas semanas, el Parlamento Europeo tendrá que defender a Jean-Claude Juncker en contra los candidatos inesperados que puede proponer el Consejo Europeo, los Eurodiputados tendrán que enviar un claro señal a los ciudadanos europeos sobre que en las próximas elecciones europeas de 2019, volverá a merecer la pena ir a votar.

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