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Democracy

Hackea el Congreso

Sr. Diputado, ¿estaría dispuesto a ceder su voto para poder demostrar que nos pueden representar mejor? Esa fue la pregunta que lo desencadenó todo. Eduardo Robles y David Ruescas (fundadores de Agora Voting) llegaban a un Encuentro Abierto con Joan Baldoví, convocado por EQUO Madrid, a recordarnos la razón por la que habíamos nacido: demostrar que el ejercicio de la representación política puede ser distinto del que los partidos tradicionales parecen entender.

Y nos pusimos manos a la obra. Queríamos demostrar que la democracia no consiste sólo en votar cada cuatro años, que existe tecnología y cultura política para que los ciudadanos puedan opinar en el momento sobre qué y cómo legislan sus representantes. #CongresoTransparente es una herramienta que utilizar la plataforma Ágora Voting para hacer consultas a la ciudadanía con el fin abrir la actividad parlamentaria de nuestro diputado en el Congreso, Joan Baldoví. La primera experiencia trató sobre la posición con respecto al debate final del Proyecto de Ley de Transparencia, la segunda trataba de la última reforma legislativa del sector eléctrico español.

En ambos casos, explicábamos en una web los contenidos principales de los textos legislativos para que los ciudadanos tuvieran información sobre las distintas posiciones y enmiendas a la ley objeto de debate.  A través de un registro validado (mediante DNI escaneado o firma electrónica) todos los ciudadanos con derecho a voto, aunque no fueran afiliados o simpatizantes de Coalición COMPROMÍS o de EQUO podían votar a favor de las enmiendas que les parecían más adecuadas. En los debates, el diputado asumió el resultado de la consulta ciudadana.

¿Demuestra esto que es posible la democracia directa? No exactamente. Es nuestra modesta contribución para tratar de reducir a una brecha que cada día es más grande. Queremos demostrar que los políticos dejar de hablar POR los ciudadanos para hablar CON los ciudadanos. Es verdad que en las elecciones las organizaciones políticas se presentan con un programa, pero ningún gobierno ha demostrado tanto desprecio por el contrato que ofrecieron a los ciudadanos como el Gobierno de Mariano Rajoy.  Sin embargo, ni debemos resignarnos a votar cada cuatro años ni aspirar a que un programa electoral coincida en su totalidad con todas nuestras demandas. Es perfectamente posible que la mayoría de votantes del PP coincida con la política económica del Gobierno pero no se identifique con la transparencia a la que aspira el Gobierno en su proyecto de ley o no esté de acuerdo con la reforma del sector eléctrico que ha planteado

¿Qué pasaría si todos lo hicieran? Algunos lo preguntan como si fuera una amenaza, como si fuera un desastre. ¿Sería el fin de los partidos políticos? Si insisten en funcionar como hasta ahora, probablemente. Sin embargo, en lugar de desacreditar la apertura o mirar hacia otro lado, deberían explorar e intentar adaptarse a las demandas de participación y apertura de quienes les ponen en las instituciones. La delegación permanente, el conocimiento suficiente y la soberanía “propietaria” están en cuestión, tal y como plantea Antoni Gutiérrez-Rubí.Nosotros queremos explorar por dónde transitan esos debates y construir la respuesta.

No obstante, me gustaría centrarme en las lecciones que nos ofrece este experimento. En primer lugar, el valor de la cooperación. Probablemente, sin la iniciativa de Agora Voting, seguiríamos  sólo teorizando sobre participación política. El equipo de Ágora es buena muestra de cuánta política y talento hay fuera de las organizaciones políticas. Ha sido estimulante cómo han trabajado los equipos de Agora, Compromís y EQUO para llegar al objetivo. Sin duda, ha sido duro pero muy gratificante.

En segundo lugar, hacen falta muchas reformas, pero ya podemos echar a andar. Si se tiene voluntad política, se puede. Es arriesgado, pero es muy estimulante intentarlo. Y es el primer paso. Evaluaremos y compartiremos con aquellas instituciones, partidos, organizaciones y entidades que estén dispuestas a iniciar el camino, para que se profundice en los aciertos y se corrijan los errores.

En tercer lugar, los partidos y las organizaciones tendrán que ganarse la legitimidad día a día, no cada cuatro años, y deberán espabilar, por mucho reconocimiento constitucional que tengan, si quieren ser la herramienta con la que se lleven a cabo los proyectos colectivos. Los ciudadanos y ciudadanas ya están en marcha.

Dice Zarin Dentzel en su libro El futuro lo decides tú que “el éxito se obtiene en contexto de fracaso”. La mayoría absoluta del PP, el descrédito de las instituciones, la desafección de los ciudadanos hacia la política nos haría pensar que no sirve de nada intentarlo. Pero no es cierto, ahora más que nunca es necesario participar. Nosotros ya estamos preparando nuestro nuevo experimento. Sigan atentos a sus pantallas.

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